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Miércoles, 04 de Marzo de 2015 Tiempo de lectura:

El rités o dejeim el caloret del hivern

Si  usted no es valenciano o, sencillamente no entiende el valenciano, posiblemente no entienda nada de lo que en los últimos días ha pasado por aquí por las tierras del Levante Feliz. Yo intento explicárselo.

 

Cada cierto tiempo, como si del Guadiana se tratase, desde los medios políticos de la derecha valenciana sacan a pasear el miedo a los catalanes. Algo así como lo que hemos sufrido desde el gobierno central con toda esta película del independentismo catalán y la identificación de todo lo que viene de Barcelona como un cúmulo de aprovechados de nuestros bolsillos.

 

Pero en Valencia capital ha servido para más (con perdón). Aquí sirve para ponernos a los valencianos conservadores contra los progresistas. Los primeros por regla general dicen que el valenciano es una lengua diferente del catalán, y los segundos dicen que el valenciano es una variante dialectal del catalán. Y eso duele y tiene resultados electorales para aquellos que jamás han hablado con un leridano.

 

Yo suelo hablar en valenciano con amigos míos catalanes y nos entendemos la mar de bien. Incluso algunos clientes de Teruel, situados en lo que llaman “la Franja” me dicen que ellos no hablan ni valenciano ni catalán… pero nos entendemos perfectamente cuando hablamos.

 

Hecho este inciso he de decir que, como las encuestas de las próximas elecciones autonómicas y locales no parecen demasiado favorables al Partido Popular, han sacado a pasear una Ley de Señas de Identidad. Algo así como una ley para que quede claro que no somos ni andaluces, ni murcianos, ni manchegos ni por supuesto catalanes. La eterna y ridícula historia de siempre, pero rentable el los círculos falleros desde un punto de vista electoral.

 

Y aquí es donde surge el esperpento berlanguiano valenciano: Rita Barberá, a la par alcaldesa de Valencia, con voz muy profunda que parece surgida de las entrañas de las cavernas, empieza un discurso que no es ni valenciano, ni castellano, ni catalán ni nada de nada… Es el “Rités” un idioma propio y novedoso.

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