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Jueves, 19 de Diciembre de 2019 Tiempo de lectura:

La historia de... los collares

[Img #38600]El collar es uno de los símbolos más antiguos que existe. Su círculo cerrado tenía relaciones estrechas con la magia, ya que representaba los poderes del mundo oculto.

 

En la antigüedad, no hubo ningún rey, ni sacerdote, u hombre poderoso que no llevara uno alrededor del cuello y aún hoy, entre los motivos externos para aludir al poder o la preeminencia social, se encuentra este viejo objeto entre ornamental, político y suntuario.

 

Cuando en 1922 el arqueólogo inglés Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón, en el Valle de los Reyes, todos quedaron asombrados ante el collar que la momia del faraón lucía alrededor del cuello y que estaba formado por 166 placas de oro macizo que tenía grabada la inscripción “Éste es el círculo del mando”. De hecho, el collar fue pieza clave en la orfebrería egipcia y nadie superó jamás la pericia y genio de aquellos orfebres a la hora de enfrentarse con este delicado objeto, al menos en la belleza del diseño, combinación cromàtica, variedad de formas y riqueza de pedrerías y metales. Y sobre sus amplios aros se grababa todo un mundo de símbolos, puesto que también ejercían de amuletos colgantes.

 

Pero no sólo los egipcios, sino todos los pueblos del llamado Creciente Fértil, entorno al Oriente Medio actual, dieron gran acogida y favor al collar. Los asirios solían utilizar collares de cuentas de piedras preciosas, como los hallados en las imponentes ruinas de Korsabad y, junto a ellos, collares humildes de hueso de aceitunas taladrados. Y también el pueblo fenicio se adornaba con collares de pasta esmaltada.

 

Los griegos, más austeros, limitaron su uso a las mujeres. Sin embargo, crearon un nuevo tipo de collar: una serie de anillas formando cadena, con un anillo grande en forma de argolla, como el que utilizaron los pueblos bárbaros. En cuanto a los romanos, éstos heredaron el gusto etrusco, combinándolo con los collares griegos, y distinguieron dos modalidades: collares y cadenas, pero de ambas pendía una ‘bula’, es decir, un amuleto.

 

En la Edad Media europea no se utilizó el collar hasta el siglo XII, en que las cortesanas provenzales lucían la gargantilla de tela ajustada al cuello en la que se cosía un hilo de pequeñas perlas. Ya en el siglo XV, se puso de moda lucir un collar sobre el escote y no sobre el vestido, como había sido en siglos anteriores. Eran famosos los collares españoles de filigrana de oro con esmaltes.

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