Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

Manuel Gea
Jueves, 3 de noviembre de 2016

Natalidad: el gran problema

El empresariado, el capitalismo, los políticos, la Unión Europea, se están tomando a broma, la que nos viene encima, con el problema de la poca natalidad.  Se lo discutía el otro día a unos amigos de varios signos políticos y con empresa propia.  Si no aseguramos puestos de trabajo a las mujeres, en igualdad de condiciones y aun mejores al hombre, para que sean madres sin tener miedo a perder su plaza y condiciones laborales, con premios por natalidad al máximo, millones de ellas seguirán evitando la maternidad, y sobre todo, la familia numerosa, de lo que no se privan otras razas y credos. Por este camino, seremos minoría en Europa y  nos doblarán en número las extranjeras. Como la religión islamista lucha por imponerse desde el extremismo a la cristiana, nos arrepentiremos tarde, de no haber multiplicado nuestra  población autóctona, más o menos cristiana.  


La  natalidad, si es que aún tiene remedio, es una regla de tres con la maternidad y la seguridad de incentivos salariales y de seguridad laboral para nuestras mujeres. Segunda cuestión, el futuro del terrorismo, es acabar con un conjunto de naciones que perdieron la fidelidad cristina y se ahogan en derechos sociales y laborales injustos. Llegará el día que una mezquita compita al lado del Vaticano y que el Papa tenga miedo de convocar a juventudes de países, con nuestra debilidad europea. Tercera cuestión, los agnósticos y homosexuales dejarán de serlo, por fuerza fanática que doblega cervices y adscribe a la fuerza a otra fe. Los practicantes del catolicismo serán sojuzgados por la nueva religión islámica, que no tiene nada que ver con la tolerancia de creencias y que no quiere a nuestro clero. Y mientras los refugiados tengan una historia poco o nada verosímil que contar o creer y las captaciones digitales prosigan uniendo  el premio de ultratumba con la miseria, del paro o la miseria, nosotros no iremos a los territorios enemigos, porque Rusia y la OTAN no se ponen de acuerdo. Y mientras, las potencias europeas explotadoras de los recursos de África y Oriente Medio no se dispongan a crear una agricultura y medios de vida para millones de personas en dos continentes y solo pensemos en los negocios y el aprovechamiento de metales estratégicos, etc. tampoco frenaremos el éxodo de allí.


De alguna manera los cristianos somos culpables del problema y estabilidad de África y Oriente Medio, con fronteras de Estados artificiales, donde las etnias, no fueron unificadas en sus naciones y viven enfrentadas entre ellas. A ello se une que el islamismo no admite la democracia. Mientras no pensemos más en cómo aumentar la natalidad y los puestos de trabajo, seguiremos durmiendo y en tanto, las mujeres de otras religiones seguirán cubriendo nuestro déficit de natalidad. La invasión de Europa se prepara una vez más sigilosamente, desde territorio otomano, pero nuestra religión no produce ya Cruzadas, por falta de fe. Y mientras, aquí, discutiendo como elegir o no al líder más votado o como controlar al refugiado que lleva una pulsera magnética, que va  por donde quiere o un camión frigorífico que recorre varias veces un paseo emblemático y nadie sospecha del mismo, sin una barrera policial estratégica, por si acaso La Bastilla. Pero la cobardía de asesinar a un viejo sacerdote católico, no tiene nombre, aunque si intenciones ocultas.  

ARRELSonline.es • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress