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Carlos Rodríguez
Sábado, 29 de octubre de 2016

Los toros de Palha protagonizan un encierro limpio, rápido y multitudinario

La ganadería de Palha protagonizaron el último y más multitudinario encierro de toros cerriles de la Fira d’Onda, una entrada rápida y emocionante en la que se mostraron situaciones de peligro pero no se tuvieron que lamentar heridos de gravedad, solo dos atendidos por contusiones.

 

El hierro portugués era el plato estrella de los encierros y dejó un gran sabor de boca en un municipio que degusta los últimos momentos de las fiestas.

 

Los toros ya mandaban sobre los mansos al principio del encierro, en la calle de la Safona, lo que impuso ya desde el inicio una velocidad de vértigo.

 

La manada, sin partirse en ningún momento, se abrió en forma de abanico en la calle San Miguel, lo que barrió de participantes los dos márgenes de la calle y obligó a algún corredor a mostrar sus dotes de contorsionista entre los astados.

 

Al mismo ritmo, al llegar a la calle Virgen del Carmen, los toros corrían en fila india, y como una flecha, salieron de la curva de la calle Eccehomo hacia la recta final del encierro, que completaron en menos de dos minutos.

 

Al  mediodía, Onda realizó un minuto de silencio en honor de Adrián Sorribas, el recortador de Cantavieja que falleció el año pasado como consecuencia de una cogida en la Fira d’Onda. Los pastores le entregaron a su hermana un ramo de flores, y el toro salió con la divisa negra. 

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