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Carlos Rodríguez
Viernes, 11 de marzo de 2016
REPORTAJE | SUSCRIPTORES

Un día en la vida de ... Juan Ramón Bou

Dentro del Ayuntamiento, es el cabo vigilante de campo, cargo que ocupa desde su nombramiento en 2002.

[Img #21208]A Juan Ramón Bou le queda un largo camino por recorrer cada mañana. Se levanta a las seis y, una hora más tarde ya está plenamente operativo, con el uniforme de tonos azulados puesto, con un montón de notificaciones que repartir y una serie de anomalías a detectar. Dentro del Ayuntamiento, es el cabo vigilante de campo, cargo que ocupa desde su nombramiento en 2002.[Img #21207]


La organización del trabajo forma parte de los primeros minutos en el retén de la sección ecológico-rural ubicada en la calle Cervantes. Está formada por agentes de la Policía Local y por tres vigilantes de campo. El término de Onda es extenso, “pero no es el segundo ni el tercero más grande de la provincia de Castellón, como popularmente se cree, sino que ocupa la decimocuarta posición”. De todas formas, hay muchos núcleos diseminados, de ahí que los cuentakilómetros de los dos vehículos que poseen, un todoterreno Kia y un Citroën, no paren de sumar.


Bou, junto a dos efectivos más, se encarga de comunicar a los residentes de aquellos lugares donde no llega Correos las notificaciones municipales y judiciales del día a día y, entre tanto, aprovecha para realizar otras de sus competencias, como la detección de problemas en los caminos, las construcciones irregulares y prestar ayuda a los vecinos cuando estos así lo requieren.


Cuando Bou arranca el motor sabe a quién entregar la documentación, pero no lo que se encontrará en el trayecto. Puede que haya alguna construcción ilegal más, o algún camino más deteriorado de lo normal y sí, también algún robo. Pero “no detenemos ni sancionamos”, puntualiza el cabo, aunque su trabajo sí puede derivar en actuaciones de las que se encargará posteriormente la Policía Local y el Ayuntamiento.


Bou también participa activamente en la campaña citrícola, cuando colabora con la Policía para que todo esté en regla, así como en los trabajos de limpieza que realizan las distintas brigadas por los caminos del término municipal.


Entre todas las anomalías que pueden existir en el campo hay una que Bou prefiere no calificar, aunque se nota que le molesta. Son los vertidos ilegales. “Tenemos un ecoparque con un horario muy flexible, tenemos un servicio de recogida de voluminosos”, y hay gente que “por inconsciencia o desconocimiento, lo vierte en propiedades ajenas, cuyos dueños al final también resultan perjudicados”.


Lo que más le gusta a Bou de su trabajo es el trato con la gente, “muy bueno a pesar de que en ocasiones tienes que comunicar algo más desagradable, aunque en muchas ocasiones los receptores ya son conscientes”.

 

Además, también le motiva encontrar las fincas perdidas a lo largo de los años y que quiere encontrar el propietario.


Para Bou hay tres zonas a diferenciar: la urbana o urbanizable, “muy localizada”, la rústica, y la de secano “más bien abandonado”, como el Montí o la Atalaya, “donde hay fincas que se dejaron de cultivar al no ser rentables”.

 

Sin embargo, hay veces que se necesita conocer al propietario y es entonces cuando comienza la tarea de investigación en los diferentes catastros para ver quién era el dueño, aunque a veces solo aparece un apellido que, además, suele ser bastante común en Onda.  


En el polo opuesto, lo que menos prefiere el cabo es comunicar alguna ilegalidad al Ayuntamiento y es que, en ocasiones, debido a los años que ya lleva viviendo y trabajando en Onda, se trata de gente muy conocida. “Pero es algo que hay que hacer y que continuaré haciendo, aunque sea un familiar mío”. “No lo hago por gusto, sino porque el trabajo lo requiere”, sentencia el cabo.


Anteriormente, los guardas rurales se encargaban de tramitar también los permisos de quemas, pero ahora esta tarea la asume un agente de la Policía Local, que se encarga de gestionar más de 3.000 solicitudes en el local de la calle Cervantes, el mismo lugar donde poco antes de acabar su jornada laboral completará la hoja de ruta que pasará posteriormente a la Policía Local.

 

 

Un amante de la naturaleza y del atletismo

 

Son ya 23 años los que lleva vinculado a la Guardería Rural (ahora sección ecológico-rural), aunque antes ya lo estaba con la naturaleza, ya que era jardinero municipal, aunque cuando se privatizó el servicio, Bou se reubicó en este cuerpo. Este ondense sigue amando la naturaleza, y destaca lugares tan emblemáticos como Montí, la azud, las vías romanas y Marimón, como algunas de las zonas con mayor encanto de Onda.


Bou hace kilómetros con el coche, pero también a pie, o más bien corriendo. Forma parte del club de Atletismo de Onda. Corre de tres a cuatro veces a la semana, aunque curiosamente, no por la montaña, sino por asfalto, “ya que tengo algún problema de espalda, pero antes me encantaba”.

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