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Mercè Campos
Miércoles, 2 de diciembre de 2015

El vals del segundo

Este año el Museo de Ciencias Naturales de El Carmen celebra su 50 aniversario.

[Img #19812]Este año el Museo de Ciencias Naturales de El Carmen celebra su 50 aniversario. El dato es cierto, aunque la historia es un poco más larga. Según puede leerse en la propia web del museo, fue en 1952 cuando se creó en el colegio de los Padres Carmelitas en Onda un gabinete para las clases de Ciencias, Física y Química destinado para los estudios superiores.


Antiguamente se llamaba “gabinetes de curiosidades” a colecciones privadas que incluían todo tipo de objetos. En estas colecciones se podían encontrar desde piezas arqueológicas o artísticas a semillas, fósiles, huesos, armas, piedras, animales, plantas... En principio un gabinete no era más que un mueble donde se guardaban estos objetos pero que, con el tiempo, podía llegar a ocupar salas enteras. Se les considera los precursores de los actuales museos de arte y de historia natural.


En 1955 los Padres Carmelitas hicieron una primera ampliación del gabinete y dos años después  duplicaron su extensión y lo abrieron al público. Al año siguiente Fray Antonio María Cervelló escribía en el programa de fiestas sobre la instalación del observatorio astronómico que acababa de realizarse en el santuario de El Carmen. En 1962 se habló de un anteproyecto para la creación de un museo que albergara los contenidos que a lo largo de los años habían ido coleccionando los Carmelitas y que se emplazaría en los terrenos que ellos mismos tenían, anexos al Convento y a la Iglesia, en la Carretera de Tales. A finales de 1963 se comenzaron las obras y el nuevo museo empezó a funcionar en 1965, fecha de la que se cumplen ahora los 50 años.


El complejo llegó a albergar también otras secciones distintas a las ciencias naturales, como fueron una colección de armas antiguas y otra de monedas, además de campos de deporte y una sala de cine. Unos años más tarde, en 1977, el Padre Anselmo Coyne da detalles en otro artículo sobre el archivo carmelitano, ubicado en una sala anexa al museo. Dicho archivo contenía dos secciones: la mariológica, con fotos, grabados, estampas, cromos, sellos, discos... y la sección carmelitana, con importantes libros antiguos, revistas, fotos, etc.
Observatorio astronómico, museo de ciencias, archivo carmelitano, campos de deportes, sala de cine… en una población como Onda, que en 1970 contaba con alrededor de 15000 habitantes, contar con todo eso estaba a un nivel del que pocos municipios podían jactarse en la época. Durante quizá un par de décadas el foco y la irradiación cultural y turística que supuso El Carmen para el pueblo de Onda fue grande, quizá incluso mayor de lo que pudimos llegar a entender.


Sin embargo, y aunque durante los siguientes años el museo siguió siendo un referente, el principio de sus problemas a menudo se ha fijado en 1975 con el extraño robo que sufrió en su colección de monedas. Los ladrones, que al parecer entraron por la puerta con una llave falsa y sin forzar nada, sustrajeron más de 1700 monedas españolas (ibéricas, romanas y árabes) valoradas en unos ocho millones de pesetas de la época pero, increíblemente, no tocaron unas seis mil monedas extranjeras de incalculable valor (Diario ABC, 10 de julio de 1975).


Por desgracia, un lento pero irremediado declive de 40 años da para mucho. Visité por última vez el museo el año pasado: paseé por los distintos dioramas, que recrean los hábitats de los animales a lo largo de todo el planeta -la pradera, la sabana, el desierto, el océano o el polo-, y todo el recorrido me llevó inexorablemente a recordar la explicación que el grupo musical argentino Les Luthiers hacía de su obra “El vals del segundo”: El vals del segundo añade a su riqueza temática y formal un indudable valor musicológico. En el trabajo de investigación previa los compositores consultaron viejas partituras de la Belle Époque y descubrieron con sorpresa que la tonalidad era la misma en todas: blanco amarillento”. (Les Luthiers, 1972).

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