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Carlos Rodriguez
Miércoles, 7 de enero de 2015

Breviario de manipulación para principiantes

Si está usted pensando en presentarse a las próximas elecciones y se ve con serias aspiraciones de alcanzar el poder, le ofrezco una serie de indicaciones por si quiere moldear la realidad a su antojo y preparar así un escenario adecuado para ganar los siguientes comicios.

 

1- Consiga dinero, del contribuyente claro está, y muéstreselo a los propietarios de un medio de comunicación. Para comprar, es necesario que alguien esté dispuesto a vender. No le va a resultar difícil con la crisis de por medio. Cuantas más empresas tenga a su servicio, mejor.

 

2- Fiche a buenos profesionales para formar un gabinete de comunicación.

 

3- El acuerdo entre el medio de comunicación y la Administración es simple. El gabinete de prensa enviará diariamente el material (vídeos, cortes de voz y notas de prensa) con el discurso oficial del gobierno al correo del medio de comunicación. Éste se compromete a emitirlo o publicarlo prácticamente tal cual. A cambio, la revista, periódico, radio o televisión, recibirá una cantidad sustancial en concepto de publicidad institucional. Dependiendo del dinero aportado, los otros partidos de la oposición estarán más o menos vetados.

 

4- La publicidad institucional es clave. Con ella podrá premiar a los medios de comunicación afines y castigar a los hostiles, que dan voz a otros discursos e incluso pueden llegar a denunciar las acciones de gobierno. No hay críticas constructivas, solo intentos de apartarle de su sillón. Sí, el suyo.

 

5- Debe dedicarle tiempo suficiente a Facebook o Twitter.  Construya un personaje en base a su persona. Las redes sociales son herramientas muy eficaces para difundir nuestra propaganda, y no solo eso. Cree también una serie de perfiles falsos con los que verter las críticas que en boca de un representante público parecerían indignas.

 

6- Las noticias que elabore su gabinete de comunicación -bajo su supervisión, no lo olvide- se alternarán en las redes sociales con otras de índole bien distinta. Compartir una foto antigua del pueblo, elogiar los méritos de alguna persona que acaba de ganar un premio o incluso mostrar las condolencias en alguna tragedia le acerca al ser humano. Ciertas personas son difíciles de conquistar con razones, así que utilice las emociones, que para algo están. Si aún así la gente se resiste, pruebe con las subvenciones, las becas y las comidas populares. Hay estómagos muy agradecidos.

 

7- Una vez que el medio de comunicación haya publicado o emitido la presunta noticia, usted compartirá en las redes sociales ese mensaje (que en realidad es el mismo que su gabinete ha enviado previamente al correo del medio de comunicación). El objetivo es simple: ofrecer la imagen de que un medio de comunicación elogia sus políticas, de que hablan bien de uno, en definitiva, aunque en realidad se lo esté diciendo usted mismo. Es similar a “no tindre abuela”, que dicen nuestros mayores, o a una masturbación frente al espejo, pero aplicada al ámbito de la comunicación política.

 

8- Cuantos menos periodistas haya, mejor. Así que no dude en presionar a los dueños de los medios de comunicación para echar del trabajo a profesionales molestos. Solo con su presencia pueden alterar la información institucional, que es la única que vale. Nuestra misión es que los medios copien y peguen sus mensajes. Sin más. 

 

9– Intente esquivar los ataques, porque desgastan. Ejemplo: Si el partido de la oposición critica un retraso en la aprobación de ayudas sociales, no le conteste. Resulta más efectivo redactar cualquier otro tipo de noticia sobre sus grandes logros en bienestar social y enviárselas a sus medios de comunicación. Piense que usted controla la mayoría de medios, por lo que su mensaje vencerá sobre el resto, que solo será emitido por una minoría. Eso sí, si esa minoría de medios tiene una gran tirada puede conllevar cierta frustración.

 

10- La “transparencia” es una palabra que solo sirve para repetirla. En su despacho tratará cuestiones demasiado importantes como para trasladarlas a un pueblo que no haría buen uso de ellas. No sea tonto.

 

11- Invente problemas, busque culpables y aplíqueles remedios, no importa que sean los equivocados. Es una forma de desgastar a los anteriores gobernantes y de parecer que sus políticas sirvan para algo.

 

12- Domine estrategias como “la cortina de humo”, que consiste en elaborar temas para apartar la atención de otro más incómodo, o la de la “filtración”, en la que se ofrece información a un medio de comunicación, como por ejemplo sentencias, para luego utilizarlas políticamente. Hay muchas más fórmulas. No sea perezoso y averígüelas.

 

13- Utilice un vocabulario grandilocuente, pero tampoco se sobreexcite. Un exceso en palabras como “referente”, “pionero” o “histórico” pueden tener un efecto contraproducente y convertirse en objeto de bromas por parte de la ciudadanía.

 

14– Olvídese de Barrio Sésamo y aprenda una nueva contabilidad para engordar la asistencia a los eventos que su gobierno organice. Las decenas serán centenas, las centenas se convertirán en millares, y los millares equivaldrán a millones. En cualquier caso, la participación siempre será “multitudinaria”.

 

15- Búsquese una empresa privada que haya engordado previamente con dinero público. Si debido a la mala suerte, estos consejos fallan, usted necesitará trabajo. Quién sabe si uno de verdad. 

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