Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
►w_adblock_title◄

►w_adblock_intro◄

►w_adblock_explain◄

►w_adblock_closed_btn◄

Arrels
Jueves, 20 de noviembre de 2014

A pagar-ho pebrereta!

Muchos ondenses recibieron el pasado mes de octubre una notificación de apremio de la Diputación sobre el impago del recibo de la tasa de basura del Ayuntamiento de Onda del cuarto trimestre de 2013. La comunicación era una nueva carta de pago por el importe del recibo original más un 10 % de recargo además de unas costas de 3.47 €. El resultado de todo ello era la obligación de pagar un 46 % más que el importe original. Estos sufridos ondenses no entendían cómo recibían tal notificación cuando los saldos de sus cuentas permitían pagar el recibo sin ningún problema. Acudieron a sus respectivos bancos a informarse y la respuesta fue que se debía a un lamentable error, un error que el contribuyente por supuesto no ha cometido.

 

Mientras tanto, el plazo para pagar la notificación de apremio seguía corriendo y pagaron la nueva carta de pago con un importe un 46 % superior. A partir de ahí la única solución que les queda es iniciar una reclamación administrativa en el SAT, demostrar que el saldo de sus cuentas les permitían pagar el recibo de basura original y esperar a que les acepten la reclamación.

 

Dado que el importe a reclamar es de 4.44 €, la mayoría optará por pagar, callar y no efectuar ninguna acción para recuperar su dinero.

 

El Ayuntamiento, que es el que debería tomar cartas en el asunto comunicando la devolución de oficio de las cantidades cobradas indebidamente, calla escudándose en que ellos no han cometido ningún error.

 

Lo que es innegable es que la responsabilidad no es del contribuyente, y por tanto la administración debería asumir tal desaguisado y depurar el error de puertas adentro. De momento, el resultado es que el Ayuntamiento se ha embolsado unas cantidades que no le corresponden; los bancos, en su caso, han cobrado los gastos de devolución de los recibos; y los únicos perjudicados son los indefensos contribuyentes.

 

Lo grave en este caso no son las cantidades, que pueden considerarse mínimas, sino el trato que el Ayuntamiento dispensa a sus administrados.

 

Lo dicho: “A pagar-ho pebrereta!”

ARRELSonline.es • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress